
Por Freddy Quezada
Los caribeños nicaragüenses nunca han sido considerados ciudadanos de primera (en puridad no hay ciudadanos de primera porque sino hubiesen de segunda) de la República de Nicaragua. Los ramas están desapareciendo literalmente del mapa étnico. Los mayangnas, antiguamente conocidos como “sumus”, la comunidad viva más antigua del país, de alguna manera los verdaderos nicaragüenses, se les ignoran totalmente por los demás grupos. Los misquitos en general no se sienten nicaragüenses completamente, ni hondureños, donde viven otra parte de ellos, soñando con la nación Moskitia, como la que les permitió el imperialismo inglés, en esa área. Los afrocaribeños, un sector tan ilustrado como los mestizos, tienen consideraciones identitarias muy propias que los ha llevado en muchas ocasiones a criticar severamente la prejuiciada administración mestiza del gobierno central. Los mestizos que viven o son originarios de la Costa Caribe, han desarrollado también sensibilidades muy especiales sobre el multiculturalismo y el interculturalismo, escuelas de moda entre los estudiosos de la cultura.
CUADRO No. 1
GRUPOS ETNICOS EN NICARAGUA
AÑO/ETNIA |
2000/2002 |
CHOROTEGA |
19,000 |
CREOLE |
43,000 |
GARIFUNA |
2,000 |
MATAGALPA |
97,500 |
MISKITO |
125,000 |
NAHUA |
40,000 |
NICARAO |
12,000 |
RAMA |
1,350 |
SUMU/MAYANGNA |
13,500 |
SUBTIABA |
40,500 |
TOTAL |
393,850 |
Fuente: Segundo Informe sobre Desarrollo
Todos estos fenómenos, del conocimiento del habitante caribeño, y de los especialistas, del etnólogo o el antropólogo, se fue convirtiendo, al amparo de la crisis de los Estados Nacionales, en un problema que trató de resolverse en Nicaragua con un Estatuto de Autonomía (Ley No. 28) primero, después con su respectivo reglamento y, hasta donde vamos, por una Ley del Régimen de Propiedad Comunal de los Pueblos Indígenas y Comunidades Étnicas (Ley 445), pero que hoy están circulando de modo molecular, algunas iniciativas emparentadas con ideas de autonomías radicales o francos separatismos. Rodolfo Stavenhagen (1991:1), un estudioso mexicano, decía en un estudio no tan nuevo que “1988 se señala que de un total de 111 conflictos en el mundo, 63 eran internos y se describe a 36 de ellos como ‘guerras de formación de Estados’, es decir, conflictos en que intervienen un gobierno y un grupo de oposición que exige la autonomía o la secesión para una etnia o región particular”.
Además, se ha sumado el fenómeno de la identidad y las formas que tienen ahora los grupos humanos para autodefinirse en función de nuevos marcadores, incluyendo las subjetividades definitorias y autoadjudicantes, como el caso que se puede apreciar en el cuadro anterior, donde hay grupos étnicos teóricamente invisibilizados o “desaparecidos”, como los chorotegas, nahuas y nicarao, en el Pacífico e Interior de Nicaragua.
CUADRO No. 2
PESO DE LOS GRUPOS ETNICOS NICARAGUENSES POR LENGUA MATERNA Y RELIGION (%)
Lengua Materna/Religión |
Católica |
Evangélica |
Morava |
Episcopal |
Otra |
Ninguna |
Español |
99.00 |
98.00 |
12.00 |
16.00 |
87.00 |
99.00 |
Miskito |
0.56 |
0.80 |
68.00 |
14.00 |
4.00 |
0.10 |
Mayangna |
0.04 |
0.07 |
8.00 |
0.20 |
0.05 |
0.01 |
Inglés |
0.10 |
0.30 |
12.00 |
70.00 |
8.00 |
0.30 |
Otro |
0.05 |
0.02 |
0.09 |
0.04 |
0.40 |
0.10 |
Total |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
Fuente: Elaboración Propia en base a Censo, 1995 de INEC.
En el cuadro anterior se puede apreciar con facilidad el dominio de los hispanos parlantes en las religiones mayoritarias del país (católica y evangélica), pero ya en la morava y en la episcopal, disminuye sensiblemente su presencia, pasando el dominio a manos de miskitos y anglo parlantes, respectivamente.
De hecho, hay un imaginario piramidal que cruza todas las etnias y que no es verdad ni mentira, sino un dispositivo que todos comparten y usan, para negociar lugares o romper prejuicios y avanzar posiciones. En la cúspide, están los “cheles”, seguidos de mestizos, creoles, miskitos, mayangnas y demás.
El estudio del PNUD sobre el Caribe nicaragüense, reconoce este imaginario, pero a través de las lenguas. “Algunos grupos lingüísticos han sufrido históricamente presiones para asimilar la lengua oficial del Estado nicaragüense, español, y usarla en reemplazo de la suya. Otras lenguas vecinas también minoritarias, por ejemplo el mayangna ha sido presionada por plegarse al miskito, el miskito a su vez al inglés kriol, el inglés kriol al inglés standard, el rama al inglés kriol. Uno de los instrumentos más importantes de estas políticas han sido la imposición de una lengua dominante y la supresión o eliminación de las lenguas autóctonas.” (PNUD, 2005: 109)
No somos ciegos, también, a reconocer que ha habido varios tipos de rivalidades intra e inter étnicas, que son al fin y al cabo de poder. Entre ellas, la de mayangnas vs. miskitos; miskitos vs. mestizos; mayangnas vs. mestizos; afrocaribeños vs. mayangnas; afrocaribeños vs. mestizos; mestizos costeños vs. mestizos del Pacífico; mestizos en general vs.”cheles”; etc. Y la todos los caribeños contra el Estado central que, a veces, encuentra, sin buscarlos, aliados entre ellos mismos.
El estudio del separatismo es para preparar escenarios ante eventualidades políticas y pistas, no para embriagarnos con publicidades seguras venidas de la agenda pública, impuestas por los poderosos o las mayorías y las certezas sobre nuestros imaginarios de identidad, que nos pueden hacer creer que estamos facultados para imponérselos a los demás. El separatismo, bien entendido, no es bueno ni malo en sí mismo. Si logra resolver problemas es una decisión útil pero, si no, pues, es negativo. Pero ¿cómo saberlo?, es parte de lo que despertó nuestra curiosidad, sobre todo a partir de esa beligerancia que empiezan a exhibir sin temor muchos grupos étnicos subalternos frente a los grupos dominantes.
Uno de los últimos estudios del que apenas nos hemos enterado es “Estados Desunidos de América” de Juan Enríquez, donde el autor, después de analizar el peligro que los EEUU se desintegren, dice que el mapa en América Latina no se ha alterado durante mucho tiempo pero, pronostica, dentro de unos 15 años asistiremos a un separatismo en cadena. De hecho América Latina sufrió su balcanización inmediatamente después de su independencia. Las dos más grandes fueron en Sudamérica, el desmembramiento del sueño de Bolívar y la balcanización de Centroamérica en países débiles y pobres. Tuvimos, pues, aunque no tanto como Europa, que cambia cada veinte años su mapa geopolítico, cambios profundos.